¿Qué negocio emprender?

Una de las preguntas que me hacen habitualmente personas en la mediana edad que contemplan la opción de emprender como salida profesional es: ¿y qué negocio podría emprender?

Esta es una pregunta cuya respuesta es muy importante.

Si echamos la vista atrás, a la crisis económica que se desencadenó en el año 2008 y a las personas que perdieron su trabajo y que se decidieron por emprender como salida, podemos observar que un porcentaje importante se embarcó en poner negocios de hostelería o comercio, y otro en negocios de servicios profesionales (coaches, consultores, asesores, etc.).

Los resultados fueron dispares, encontrando a personas que les fue bien y a otras que acabaron en una situación peor que en la que habían comenzado, perdiendo el capital que habían invertido y una buena dosis de ilusión.

La esencia de todo emprendimiento es la idea de negocio. Y tener ideas no es algo tan inmediato. Pero tampoco es difícil…

Sin ideas de negocio no nos queda otra que acudir a los tipos de negocios que vemos a nuestro alrededor. Esto no es que sea malo en sí, pero sí que nos limita mucho y además nos lleva a tener que competir en mercados que ya están muy establecidos.

Un factor importante a tener en cuenta cuando nos planteamos emprender en la mediana edad es nuestra experiencia previa y los activos con los que contamos. Este es un capital intangible que debemos poner a trabajar a nuestro favor.

A veces nos puede parecer que no tenemos mucho capital intangible pero si haces el ejercicio siempre te sorprendes. La cantidad de conocimientos que tenemos adquiridos (de todo tipo), el conocimiento en profundidad de determinados sectores y/o profesiones, las relaciones con que contamos, los contactos, etc., son todo ello un enorme activo del que disponemos.

Una conciencia clara de nuestro capital intangible es fundamental como punto de partida.

Desde ahí, el siguiente paso en el proceso de búsqueda está en nuestro corazón. Y aquí se trata de conectar con el entusiasmo.

El entusiasmo es el ingrediente interior que saca lo mejor de nosotros mismos. Pero también es el que nos hace perseverar hasta lograr nuestras metas.

Como dijo el gran filósofo norteamericano Henry David Thoreau:

«puedes perder todo en tu vida, pero si tienes entusiasmo lo acabarás recuperando. Pero aquella persona que ha perdido su entusiasmo, realmente está arruinada.»

 

El entusiasmo es un ingrediente fundamental a la hora de emprender. Es más, yo diría que si la idea de emprendimiento que estás contemplando no te genera entusiasmo, abandónala.

El entusiasmo no es necesariamente la pasión por algo. Ahora se habla mucho de pasión, de que tienes que hacer lo que te apasiona. El entusiasmo es algo más profundo. Algo nos puede entusiasmar porque tiene un gran sentido de propósito para nosotros, o porque está alineado con un sueño, o porque hay un motivo muy fuerte por el que queremos hacerlo.

Aquí se trata de hacer un ejercicio de autoconocimiento y de autoexploración. Sentarnos con nosotros mismos y desde la serenidad ver en qué tipo de negocio nos sentiríamos entusiasmados.

Y desde esos cimientos de nuestros activos intangibles y nuestro entusiasmo, ya podemos empezar a explorar ideas de negocios. Fíjate que digo «ideas», no idea, porque hemos de explorar múltiples ideas y tener opciones entre las que poder elegir para investigar más en profundidad.

Para generar ideas hemos de mirar el mundo exterior, observar tendencias, ver dinámicas de la sociedad y el mercado. A medida que vayamos explorando esto, irán desarrollándose ideas en nuestra cabeza.

Es fundamental que estemos abiertos a lo nuevo y lo desconocido porque el éxito emprendedor pasa por hacer cosas nuevas. La innovación ha de ser nuestro mantra. Es más, yo diría que emprender es innovar.

Ciertamente que podemos lanzar un negocio que es como otros que ya existen y tener éxito. Pero es mucho más difícil.

La sabiduría empresarial tradicional nos habla de la estrategia de diferenciación como una de las posibles estrategias competitivas que podíamos elegir. Pero hoy en día, yo creo que la mejor estrategia competitiva es innovar, crear nuevo valor para un determinado tipo de cliente.

Si lo haces así, no tendrás que competir, sólo servir a tus clientes y aportarles algo que les resuelva un problema, les mejore su vida, o les mejore su negocio.

Todo esto puede parecer como muy de «discurso empresarial», pero no lo es. Innovar es crear algo nuevo. Y emprender desde la innovación es crear negocios que aportan nuevo valor a los clientes.

Cuando nos planteamos la pregunta de ¿qué negocio emprender?, mi respuesta es:

 

Busca crear algo nuevo. Apóyate en tus activos intangibles. Y que siempre sea algo que te entusiasme.

 




Suscríbete al blog para recibir en tu bandeja de entrada todas las actualizaciones donde comparto inspiración e ideas para la creación de negocios como opción y salida profesional.

guia-emprender-abril
Descárgate gratuitamente la guía Por dónde empezar si te planteas emprender en la mediana edad. En ella encontrarás respuestas a preguntas importantes a la hora de plantearse emprender como opción profesional, así como la metodología que usan los emprendedores de más éxito, y la clave para limitar el riesgo.