Emprender como salida profesional

Hoy he visto en uno de los periódicos digitales que miro cada mañana para mantenerme al día de la actualidad que una gran compañía española, en este caso del sector energético, va a completar este año un ajuste de su plantilla por el que ésta quedará reducida en un 57 % lo que supone que más 8.000 personas han salido de la empresa a través de planes de bajas incentivadas para empleados de más de 55 años. 

Este no es un caso aislado sino uno más dentro de los ajustes de plantilla que están llevando a cabo prácticamente todas las grandes empresas y que viene fundamentalmente provocado por el proceso de cambio tecnológico que en estos momentos estamos experimentando de la mano de la transformación digital.

Y esto no afecta sólo a las grandes empresas, aquellas que suelen estar más cubiertas por los medios de comunicación. Hay miles de personas saliendo de empresas más pequeñas y desconocidas que, en su escala, están realizando también ajustes.

Y aquí está el quid de la cuestión: un cambio en el escenario económico debido al desarrollo tecnológico provoca siempre cambios en la estructura del mercado laboral.

Si hace unas décadas fueron los trabajadores de las fábricas los que se vieron afectados por los desarrollos tecnológicos relacionados con la robótica y la automatización, ahora son los trabajadores de las áreas administrativas, de gestión, de ingeniería, de soporte, y un largo etcétera cuyos trabajos están siendo realizados cada vez más por sistemas y algoritmos software, sistemas expertos y sistemas de inteligencia artificial.

Hoy un bot puede hacer el primer nivel de un servicio de atención al cliente reduciendo la necesidad de muchas personas en un centro de atención si hablamos de una gran compañía.

Este es el escenario tecnológico, económico y laboral en el que nos encontramos y que no hará otra cosa sino ir profundizando en la tendencia. El reputado economista Santiago Niño Becerra nos lo muestra claramente en sus libros y conferencias: “La oferta de trabajo es muy superior a la demanda y esto va a ir a más.”

Pero si bajamos del nivel macro al nivel micro de los individuos, lo que nos encontramos son diferentes realidades personales con un denominador común: el deseo de tener trabajo y la dificultad para conseguirlo.

Y aquí aparece una realidad, la cruda realidad, como dirían algunos: no hay trabajo para emplear a todos lo que desean trabajar.

Es verdad que si miramos a la historia, todo gran cambio tecnológico como el que estamos viviendo genera un cambio estructural por el que muchos trabajos y puestos de trabajo desaparecen y aparecen otros. Y según indican los números, el número de los que aparecen acaba siendo superior al de los destruidos. En este sentido parece que se trata de un problema coyuntural y temporal.

Pero cuando bajamos de la macro al nivel individual, nos encontramos que estos procesos llevan años y que muchas de las personas que pierden sus empleos acaban por no poder volver al mercado laboral, o si lo hacen es a puestos de baja cualificación. Así que lo que a nivel macro puede gestionarse como una transición, a nivel de la persona puede ser un golpe vital enorme.

¿Y qué se puede hacer para evitar esos “efectos colaterales” de todo cambio tecnológico? 

Pues en este caso no hay más que una respuesta, crear más puestos de trabajo. 

¿Y quienes crean los puestos de trabajo, si quitamos el empleo público que tiene su límite?

Pues las empresas y los empresarios/empresarias.

Bien, pues la solución parece obvia: necesitamos que las empresas existentes creen puestos de trabajo y que se creen más empresas. Las dos cosas son necesarias ya que realistamente no es posible que las empresas existentes creen puestos de trabajo para absorber a todas las personas que están en edad y necesitan/quieren trabajar. 

Para muchas de las personas que han salido de sus puestos, la salida estará en la transformación profesional que les lleve a adquirir los nuevos perfiles y habilidades que ahora se demandan.

Pero para muchas otras, quizá para las de mayor edad, esta puede no ser la salida pues, se quiera reconocer o no, las empresas tienden a preferir a personas más jóvenes para los puestos de perfil más digital y tecnológico, que son los que se están creando en estos momentos.

Y aquí llegamos al título de este post: Emprender como salida profesional.

Para muchas personas, la salida profesional va a pasar por las empresas de nueva creación. 

Si los tiempos que vivimos son difíciles para el empleo, para el emprendimiento son todo lo contrario. Nunca ha habido tantas oportunidades para emprender como las hay ahora, y nunca ha sido más sencillo lanzar una empresa o negocio. La revolución digital ha bajado drásticamente los costes para empezar muchos negocios y para captar clientes.

Con este post hoy doy comienzo a este nuevo blog dedicado a compartir información y conocimiento para emprender y crear negocios exitosos.

Creo firmemente que la salida profesional para cientos de miles de personas en España, y decenas de millones en todo el mundo, pasa por las empresas de nueva creación. 

Por poner unos números. Si en España medio millón de personas se deciden a lanzar un proyecto empresarial, de las cuales un cuarto de millón embarca a otro socio o socia en el proyecto, y de estas la mitad acaba contratando a una persona, haciendo las cuentas nos sale un número redondo de un millón de puestos de trabajo.

Ciertamente se puede argumentar que estos puestos, al menos al principio, no serán puestos con altos salarios y que un porcentaje de ellos acabará desapareciendo porque el proyecto empresarial no saldrá.

Es cierto, pero también lo es que son personas que estarán trabajando, contribuyendo a la sociedad y a las arcas públicas con sus impuestos, teniendo unos mayores niveles de bienestar emocional que las personas en paro, y contribuyendo al progreso y modernización de nuestra economía.

Además, aunque un porcentaje acabe desapareciendo, nuevos proyectos los sustituirán dentro de esta dinámica viva de permanente creación de nuevas empresas.

Pues sí, un millón de puestos de trabajo. Con otro millón que creen las empresas existentes por la vía de su adaptación al nuevo escenario, tendríamos una reducción enorme del desempleo, un aumento considerable del PIB y la riqueza, una mayor resiliencia de la estructura de nuestra economía para nuevas crisis, que vendrán, y unos niveles de depresión y ansiedad de la población muy inferiores a los actuales, con todos los problemas que esto supone para las personas y para el gasto sanitario.

No quiero trivializar y caer en la demagogia de plantear las cosas como soluciones rápidas y fáciles pero esos números, si bien hechos como un ejercicio de imaginación, sirven para tomar una perspectiva sobre el asunto.

Yo por mi parte creo firmemente en este planteamiento. Creo que la solución al problema del desempleo en nuestro país pasa en una buena medida por la creación de nuevas empresas, y que para ello se necesita desde el apoyo de las administraciones públicas hasta todo tipo de iniciativas que contribuyan a ello.

Este blog que hoy comienzo tiene como objetivo ayudar en este sentido proporcionando ideas, conocimiento e inspiración que anime a emprender y que ayude a hacerlo con éxito.

Estamos en la era de la ciencia, la tecnología y el conocimiento. Estos son los pilares sobre los que se asienta todo el desarrollo y el avance de la sociedad y los grandes logros.

Hoy en día tenemos ya todo un cuerpo de conocimiento y de tecnología, en el sentido de métodos y herramientas, que ayudan a emprender. El riesgo cero es imposible cuando se lanza una nueva empresa o negocio, la actividad empresarial tiene riesgo, pero sí que podemos reducirlo mucho si abordamos el emprendimiento con buenos métodos y herramientas.

Y ya para terminar, decirte, si te has sentido identificado o identificada con lo que he comentado en este post y ves que tu salida profesional puede estar en el emprendimiento, que mantengas abierta esa posibilidad, aunque no tengas muy claro en qué ni cómo emprender, o con quién. A lo largo de los siguientes posts iré desgranando algunas ideas que te vayan proporcionando más claridad y abriendo vías. 

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  • Covadonga

    Tienes razón, estás haciendo un gran ejercicio de imaginación, y te lo agradezco. En mi modesta opinión, para que la salida al desempleo sea el emprendimiento se necesitan algo más que formaciones que llevan a la petición de créditos, aunque sea a bajo interés, a un banco. ¿De verdad crees que se ayuda realmente al emprendedor cuando tras hacer el plan de negocio y validarlo, se le conmina a pedir un crédito bancario?.
    Otro punto: Requisitos ¿Para quíenes están pensadas realmente las ayudas económicas?, ¿Quizá para continuar ayudando económicamente a empresas que en la “anterior remesa” fueron start UPS? . Comento aquí esto porque precísamente salió en un grupo de trabajo de emprendedores entre los que me encuentro y nos preocupa el tema. Mis mejores deseos para tu blog. Un saludo.

    • Juan Manuel Martín Menéndez

      Post author

      Muchas gracias Covadonga por tu comentario.

      En respuesta a tu pregunta sobre si creo que se ayuda al emprendedor cuando se le conmina a pedir un crédito tras hacer un plan de negocio, decirte que en mi opinión, depende. De hecho, pedir un crédito basándose únicamente en un plan de negocio es un gran riesgo. Has utilizado la palabra “validado”, y aquí está el meollo del asunto. La mejor manera de emprender es empezar validando las hipótesis en las que se apoya nuestra idea de negocio porque habitualmente, un alto porcentaje son erróneas. Indudablemente que dependiendo del tipo de negocio que se esté considerando, el proceso de validación puede requerir de más o de menos recursos económicos, pero con la tecnología de que disponemos hoy en día, podemos validar muchas de las hipótesis con una inversión económica muy ajustada.

      Desde ahí, ya podremos establecer un cierto plan para construir el negocio, y aquí sí que podemos necesitar financiación. Ésta puede venir de diferentes vías, siendo la bancaria una de ellas.

      Para la fase de validación de hipótesis, mi recomendación siempre suele ser buscar hacerlo con una inversión muy aquilatada para validar los grandes supuestos y tirando de recursos propios si se dispone de ellos, o cercanos (familia, amigos). Una vez hecha esta validación, y evaluado el capital semilla inicial que necesitamos, ahí se abren opciones como la bancaria que comentas, las subvenciones a las que se pueda optar, y los llamados “business angels” que son inversores que están dispuestos a correr el riesgo de esa fase inicial de un negocio todavía por construir y que normalmente invierten cantidades reducidas. En este último caso, lógicamente cedes parte del capital de tu empresa.

      ¿Qué formación habéis hecho en tu grupo de emprendedores? La formación nunca debería llevar de manera única a la petición de créditos sino presentar las opciones y, especialmente en el caso de personas en la mediana edad, enseñar a contener el riesgo de emprender, que siempre lo hay.

      Un fuerte abrazo.

      Juan Manuel

  • Simon

    How can I see this in English?

    • Juan Manuel Martín Menéndez

      Post author

      Hi Simon,

      unfortunately this post is only in Spanish. Nevertheless, you can use any translation app to read it in English.Usually, the translations are quite good.

      Hugs.

      Juan Manuel

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