El verdadero éxito profesional

Igual que todos los seres humanos queremos ser felices, todos queremos tener éxito. Quizá en muchos casos no sea esa la palabra que se use pero la idea subyacente es la misma: lograr un resultado deseado. En este sentido podemos ver la palabra éxito en ámbitos tan diferentes como el profesional, la pareja, la familia o incluso cuando nos tienen que hacer algún tipo de intervención médica y las cosas salen bien. Pero en este post me quiero enfocar en el plano profesional y lo que ha dado en llamarse la carrera profesional. Al llamarlo carrera ya estamos, implícitamente, hablando de éxito porque una carrera tiene una meta, un lugar al que queremos llegar.

 

Cuando empezamos nuestra vida profesional, todos tenemos en una u otra medida una idea de qué nos gustaría alcanzar en el futuro. Para algunos puede ser llegar a lo más alto en su profesión y conseguir el reconocimiento y la posición. Para otros puede ser unos objetivos económicos. Y otros menos ambiciosos puede que lo que deseen sea tener un buen trabajo con el que ganarse la vida sin más pretensiones. Pero todos tienen en común lograr algo deseado a lo que dedicar tiempo y esfuerzos.

 

En este post quiero hacer una reflexión sobre el éxito profesional. Indudablemente, éste está muy relacionado con el crecimiento y desarrollo de conocimientos y habilidades, con el avance en responsabilidades y posición, y con la remuneración que vayamos consiguiendo por nuestro trabajo. Pero si ceñimos el éxito sólo a esto nos podemos encontrar en la situación de aquellas personas que han logrado todo ello y a las que cada vez les cuesta más levantarse cada mañana para ir a su trabajo. El verdadero éxito profesional no puede dejar de lado el éxito personal, fundamentalmente porque lo profesional es una faceta más de nuestra vida.

 

El problema cuando utilizamos la palabra éxito en el contexto de nuestra vida personal es que a esta palabra se le han asociado algunos significados negativos. No hemos de perder de vista que nuestras percepciones se van formando a través de la información a la que vamos estando expuestos y que el éxito se nos ha presentado en múltiples ocasiones por el cine asociado a personas agresivas, trepas, sin escrúpulos, ambiciosas sin corazón, etc. Pero si quitamos estas connotaciones vemos que la palabra éxito significa lograr algo deseado. Y ¿qué es lo que más deseamos los seres humanos en nuestra vida? Pues si hacemos el experimento de hacernos a nosotros mismos de una manera reiterada la pregunta: ¿Qué es lo que más deseo en la vida? veremos como si no es la primera será la segunda o la quinta vez, la respuesta a la que llegamos es: “quiero ser feliz”. Y aquí radica el quid de la cuestión: el éxito personal tiene que ver con la felicidad, con el logro de aquello que más deseamos.

 

Ahora volvamos al éxito profesional: ¿Puede haber éxito profesional si no nos sentimos felices con el trabajo que hacemos? La respuesta es sí, podemos llegar a conseguir lo que deseamos profesionalmente sin sentirnos felices en nuestro trabajo. Pero ¿será éste un verdadero éxito? La respuesta aquí es no porque en una faceta tan importante de nuestra vida no estaremos logrando aquello que más deseamos. Además, si lo que ocurre es que nos sentimos desgraciados en nuestro trabajo, éste estará minando nuestro propio éxito personal.

 

Igual que no hay fórmulas cerradas para conseguir ser feliz en la vida, tampoco las hay para serlo en el trabajo. Indudablemente hay cosas que ayudan pero cada uno deberá encontrar su propia fórmula. Pero sí que hay algo que es común a todos: la intención y la proactividad para lograrlo. La felicidad en el trabajo ha de ser una meta que nos propongamos y en la que trabajemos de forma intencional. Cuando así lo hacemos, encontramos la manera. No siempre podremos elegir el trabajo que nos haga más felices pero siempre podremos elegir cómo hacemos el trabajo que tenemos para sentirnos felices o razonablemente felices.

 

Él éxito profesional requiere de proactividad y esfuerzo cualquiera que sea nuestro ámbito de trabajo, y el verdadero éxito profesional, ese que además incluye la felicidad laboral como meta, también; pero ese esfuerzo adicional merece la pena y es compensado con creces. Incluso en las situaciones más “adversas” podemos encontrar la manera.

 

Voltaire dijo en una ocasión: “He decidido ser feliz porque además es bueno para la salud”. A esto le podríamos dar otra vuelta y decirnos: “He decidido ser feliz en mi trabajo porque además es bueno para mi éxito en este viaje que es la vida”.

 




  • Rodrigo

    Excelente!! En un relato simple y emotivo se hace muy tangible lo que transmites ! Felicitaciones!

    • Juan Manuel Martín Menéndez

      Autor

      Gracias Rodrigo por tu comentario. Me alegro de que te haya gustado esta reflexión.

      Un abrazo.

      JM

  • Mario

    Me parece excelente, siento que todos los que tenemos la fortuna de contar con un trabajo remunerado debemos estar en una búsqueda continua de sentirnos felices con lo que hacemos en nuestro trabajo.

    Felicitaciones!!!!

    • Juan Manuel Martín Menéndez

      Autor

      Muchas gracias por tu comentario Mario.

      Un abrazo.

      JM