El factor bienestar y las empresas del futuro

Hoy en día toda empresa que se precie está orientada al futuro. Quizá sea porque nos encontramos en unos tiempos de gran cambio o sencillamente porque pensar en el futuro es parte de la labor de gestión. Quien más quien menos está mirando hacia delante tratando de atisbar por dónde pueden ir las realidades para diseñar las estrategias que les permitan mantener el éxito actual o conseguirlo en el futuro.

 

Dentro de esta revolución tecnológica en la que nos encontramos, se dice que la empresa del futuro será digital o no será. Esta es una afirmación que ya pocos cuestionan. Pero yo quiero añadir otra: la empresa del futuro será humana o no será.

 

Puede parecer una contradicción hacer esta afirmación cuando un día sí y otro también las noticias nos hablan de robotización, de inteligencia artificial, de internet de las cosas… es como si la tecnología fuese a invadir la economía hasta el punto de no dejar apenas espacio a las personas. Ciertamente, los seres humanos seguiremos siendo parte de la economía productiva aunque nuestras tareas se vayan adaptando a los nuevos escenarios tecnológicos. Y curiosamente serán precisamente los seres humanos los que marcarán la diferencia en el éxito de las empresas a través de las cualidades que son exclusivamente nuestras como la creatividad, la intuición o la empatía. De estas cualidades surgirán las ideas, las conexiones y los vínculos con la sociedad que van a diferenciar a las empresas de éxito de aquellas que emprendan el camino hacia la extinción. El futuro es tecnológico y humano y en él el bienestar de los empleados va a tener un papel esencial.

 

El bienestar es un concepto amplio en el que caben diferentes dimensiones como la salud, el bienestar emocional, la satisfacción, la felicidad… todos ellos son factores que inciden de una manera muy notoria en esas capacidades que aportaremos a los sistemas productivos que son las empresas. Ya hoy en día el bienestar del empleado tiene un importante impacto en el desempeño de su labor, en su productividad y en los resultados que genera; y esto va a ir in crescendoa medida que las máquinas asuman las labores más rutinarias y nosotros las más humanas. Las tendencias confirman esta visión: cada vez más empresas están poniendo en marcha iniciativas que contribuyan al bienestar de sus empleados; incluso algunas, las más avanzadas, han creado las figuras directivas del director de bienestar o de felicidad del empleado. Esto ya nos dice que están viendo el futuro venir, un futuro en el que el talento marcará la diferencia y en el que su atracción y la creación de las condiciones para que se despliegue todo su potencial será vital.