El éxito no llega por casualidad

Éxito es una palabra que no deja a casi nadie indiferente pues suele causar una reacción emocional ya sea de atracción o de rechazo. Sí, es cierto, algunas personas tienen en su mente asociaciones negativas a la palabra éxito que proceden de vivencias que hayan tenido, de conclusiones a las que hayan llegado, o incluso de determinados valores morales que asocian la búsqueda del éxito como algo egoísta y poco solidario.

Sin embargo, si lo miramos objetivamente, el éxito es algo que está en la base de nuestra genética. En nuestro ADN está programada la búsqueda del éxito, en este caso del éxito en la supervivencia individual y en la de la especie. Pero no me propongo aquí entrar por esos derroteros de la biología sino hablar del éxito en términos de nuestra vida cotidiana y del logro de nuestros deseos y metas.

Como bien dice el título de este post, y así lo creo firmemente, el éxito no llega por casualidad, siempre es producto de un proceso que nos lleva a él. Y este proceso comienza con el deseo.

Para poder lograr algo es necesario tener claridad sobre aquello que queremos conseguir, pero después de la claridad, que pertenece al plano mental, es necesario que tengamos una fuerza que nos impulse a la acción pues sin acción no hay logro alguno. Esas fuerza pertenece al plano emocional y es lo que llamamos deseo. Cuanto más fuerte el deseo, más potente esa fuerza y más capacidad tendremos de lograr la meta que nos hayamos propuesto.

Y aquí radica una de las principales razones detrás de la muerte de innumerables sueños y de metas no logradas: la debilidad del deseo.

Hay algo que tienen en común las personas de más éxito en cualquier ámbito: todas ellas han tenido un intenso deseo de lograr lo que se habían propuesto. Tenían claridad sobre lo que querían, la meta, y un intenso deseo de lograrlo.

Cuando tenemos metas y objetivos, como por ejemplo emprender o sacar adelante un negocio en el que nos hayamos embarcado, el deseo siempre está presente, pero la intensidad varía. Esto que puede parecer un tema menor no lo es porque las probabilidades de éxito aumentan exponencialmente con la intensidad del deseo. Cuando ésta es suficientemente alta, no sólo nos ayuda a enfrentar las dificultades que invariablemente nos encontraremos, sino que se convierte en un escudo ante los posibles «fracasos temporales» que también puedan ocurrir. Cuando la meta está clara y el deseo es intenso, esos fracasos temporales se convierten en parte del camino.

Tomas Alva Edison ha sido probablemente el inventor más prolífico de la historia. Se cuenta que antes de dar con el diseño final de la bombilla incandescente fracasó hasta en mil ocasiones con diseños que no funcionaron. Cuando una vez un periodista le preguntó cómo se sentía al haber fracasado tantas veces en su intento, él contestó: «No fracasé ni una sola vez, encontré mil maneras de cómo no funciona una bombilla».

Con esa manera de mirar y con esa actitud, no es de extrañar el inmenso éxito que Edison tuvo en su prolífica carrera de inventor.

El éxito no llega por casualidad, siempre es «consecuencia de», consecuencia del trabajo realizado y consecuencia de nuestra psicología (nuestra mente y nuestra emoción). Y esto último cuenta mucho, muchísimo.

Que tengas un gran día.




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  • Irune Gómez

    Reflexiones muy adecuadas para estos tiempos de zozobra, reinvención, replanteamientos de vida profesional.
    Claridad mental respecto a la meta, gran deseo de lograrla… y yo añadiría: mucha constancia y fuerza mental para no caer en el desaliento.
    Emprender es duro y es, además, un camino que se hace muchas veces en solitario.

    Que tengas un gran día, Juan Manuel.

    • Juan Manuel Martín Menéndez

      Autor

      Totalmente de acuerdo.La fuerza mental y la constancia son totalmente necesarias en cualquier emprendimiento pues el camino tiene sus dificultades y curvas. Y esta es la razón por la que es bueno emprender con otras personas, no sólo evitas esa sensación de soledad, sino que también tienes dónde apoyarte cuando se presentan las dificultades y además la potencia de un equipo nada tiene que ver con la de un individuo.

      Muchas gracias Irune por tu comentario y aportación.

      JM

  • Roberto

    Felicidades, excelente reflexión, la cual me lleva una conclusión errónea:

    Si un Set de entrenamiento de Deep learning para la Inteligencia artificial, ¿Qué hacemos con el conocimiento de «encontré mil maneras de cómo no funciona una bombilla»?.

    Hoy en día la analítica debe ser ampliada para hacer que la bombilla funcione y las reglas de inferencia de que no debe hacerse para implementarse en la inteligencia desatendida…

    … a través de billones de resultados.

    • Juan Manuel Martín Menéndez

      Autor

      Ciertamente, en estos nuevos tiempos de inteligencia artificial y analítica avanzada, aparecen nuevas opciones, pero estos algoritmos, que emulan al sistema de inteligencia humano, también trabajan sobre lógicas de prueba y aprendizaje, y ahí son mejores que nosotros pues pueden hacer millones de pruebas en el tiempo en el que nosotros hacemos unas decenas.

      Muchas gracias Roberto por tu comentario.

      JM

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